Dos empresas pueden operar en instalaciones similares, vender productos parecidos y registrar ingresos comparables. Sin embargo, una puede contar con una marca reconocida, relaciones estables con clientes, procedimientos propios, contratos favorables o tecnología desarrollada internamente. Aunque estos elementos no tengan forma física, pueden modificar la capacidad del negocio para generar beneficios y, por tanto, su valor.
La valuación de activos intangibles es el proceso mediante el cual se estima el valor económico de activos no físicos, como marcas, know-how, software, contratos, licencias o relaciones con clientes, a partir de los beneficios que pueden generar, su vida útil, sus riesgos y las condiciones bajo las cuales pueden utilizarse o transferirse.
El reto no consiste únicamente en reconocer que lo intangible puede ser valioso. Primero debe identificarse qué activo existe, qué derechos lo delimitan, cómo contribuye a la operación y qué parte de los beneficios de la empresa puede atribuirse razonablemente a ese activo.
Un intangible no tiene valor solamente porque exista, esté registrado o sea importante para la administración. Tiene valor cuando puede vincularse con beneficios económicos identificables y razonablemente sustentados.
Un activo intangible es un recurso no físico relacionado con derechos, conocimientos, relaciones, tecnología u otras ventajas económicas que puede contribuir a la generación de beneficios futuros.
Entre los activos intangibles que pueden encontrarse en una empresa se incluyen:
Un activo intangible es identificable cuando puede separarse de la empresa o cuando surge de derechos contractuales o legales, aun cuando esos derechos no sean transferibles de manera independiente.
Que algo no tenga forma física no significa automáticamente que sea un activo intangible susceptible de valuación independiente. Debe poder identificarse, delimitarse y relacionarse con beneficios económicos.
Una empresa puede beneficiarse de una cultura organizacional sólida, un equipo experimentado, la reputación personal de su fundador, una ubicación favorable, buenas prácticas administrativas o sinergias internas. Todos estos elementos pueden influir en el valor del negocio.
Sin embargo, su importancia estratégica no significa necesariamente que puedan separarse, transferirse o analizarse como activos individuales. En algunos casos, su contribución se manifiesta únicamente dentro de la operación conjunta de la empresa.
La importancia estratégica de un elemento no basta para convertirlo en un activo intangible independiente.
Los activos intangibles identificables pueden delimitarse y analizarse individualmente. Una marca, un contrato, una licencia, una cartera de clientes o un software pueden tener características, beneficios, riesgos y vidas útiles distintos.
El goodwill o crédito mercantil, en cambio, representa un valor residual asociado con elementos que no pueden identificarse o separarse de la misma manera. Puede relacionarse con sinergias, fuerza laboral reunida, capacidad organizacional, reputación general, expectativas de crecimiento y beneficios derivados de la combinación del negocio.
El goodwill no debe utilizarse como una categoría genérica para concentrar cualquier valor que no sepamos explicar.
La valuación de un intangible no se realiza en abstracto. Antes de seleccionar un método debe definirse el propósito de la valuación y la forma en que el resultado será utilizado.
Entre los usos más frecuentes se encuentran:
El mismo activo puede presentar resultados distintos dependiendo de la fecha de valor, los derechos considerados, el mercado, el propósito del análisis y la perspectiva desde la cual se estudia.
El trabajo comienza antes del modelo financiero. Para identificar los intangibles relevantes debe comprenderse la historia de la empresa, su modelo de negocio, las fuentes de ingreso, los contratos, la propiedad intelectual, los procesos operativos, las relaciones comerciales, la tecnología y las ventajas competitivas.
Algunas preguntas útiles durante esta etapa son:
La identificación también exige revisar la documentación jurídica y operativa. Un registro, contrato, manual o sistema de control puede ayudar a demostrar la existencia, titularidad, alcance, permanencia y transferibilidad del activo.
No se puede valuar correctamente un intangible que no ha sido identificado y delimitado con claridad.
El intangible debe contribuir a ingresos, ahorros, mejores márgenes, crecimiento, diferenciación, permanencia de clientes o reducción de riesgos. La relación entre el activo y esos beneficios debe ser explicable.
Deben analizarse registros, contratos, territorios, vigencia, restricciones y mecanismos para impedir o limitar el uso por terceros. La protección jurídica no crea automáticamente el valor, pero puede fortalecer el control sobre los beneficios.
La capacidad del activo para producir beneficios puede reducirse por obsolescencia, cambios tecnológicos, vencimiento de contratos, modificaciones regulatorias, pérdida de clientes, deterioro de la marca o entrada de competidores.
Un intangible que puede venderse, cederse, aportarse o licenciarse tiene características distintas de uno que depende completamente de la organización actual. La posibilidad de impedir el uso por terceros también influye en su capacidad de generar beneficios.
Una marca no produce ingresos sin productos, distribución, personal y capital de trabajo. Una relación con clientes necesita capacidad para atenderlos. Un software requiere infraestructura, mantenimiento y usuarios.
Los beneficios asociados con el intangible pueden ser más o menos inciertos dependiendo de su madurez, protección, mercado, permanencia, capacidad de renovación y dependencia de terceros.
La selección del método depende del propósito, la naturaleza del activo, la información disponible y la forma en que el intangible contribuye a los beneficios económicos. Los tres enfoques generales de valuación también pueden aplicarse a activos intangibles.
El enfoque de ingresos estima el valor presente de los beneficios económicos atribuibles al intangible. Suele ser especialmente relevante cuando puede establecerse una relación razonable entre el activo y los flujos futuros.
El método de ahorro en regalías se utiliza con frecuencia para marcas, nombres comerciales, patentes, tecnología y determinados derechos de propiedad intelectual.
Su lógica consiste en estimar la regalía que la empresa tendría que pagar si no fuera propietaria del intangible y necesitara licenciarlo a un tercero. El valor corresponde al valor presente de las regalías hipotéticamente ahorradas, después de considerar impuestos, crecimiento, vida útil y riesgo.
El método de exceso de flujos, conocido también como Multi-Period Excess Earnings Method, puede utilizarse cuando un intangible principal explica una parte relevante de los beneficios de la operación.
Para aislar esa contribución deben reconocerse los cargos por activos contributivos, es decir, la remuneración económica correspondiente a los demás activos necesarios para producir los flujos, como capital de trabajo, activos fijos, tecnología de soporte o fuerza laboral.
Este método se utiliza con frecuencia en la valuación de relaciones con clientes, contratos y ciertos activos tecnológicos.
El método con y sin compara dos escenarios: la operación con el intangible y la operación sin él. La diferencia económica entre ambos escenarios puede atribuirse al activo analizado, considerando el tiempo necesario para sustituirlo, recuperar clientes o reconstruir capacidades.
Puede ser útil para contratos, licencias, acuerdos de no competencia, tecnología y determinados derechos exclusivos.
El enfoque de mercado busca referencias en acuerdos de licencia, tasas de regalía, transacciones de activos semejantes u operaciones comparables.
Su principal dificultad es la comparabilidad. Dos marcas de la misma industria pueden diferir sustancialmente en reconocimiento, territorio, exclusividad, duración, canales, rentabilidad, crecimiento y condiciones contractuales.
Una referencia de mercado no debe utilizarse únicamente porque pertenece a la misma industria. Debe analizarse qué derecho fue transferido y bajo qué condiciones.
El enfoque de costos estima cuánto costaría reproducir o reemplazar la utilidad del intangible. Puede resultar útil para software interno, bases de datos, manuales, contenidos, sistemas y ciertos procesos documentados.
El análisis puede considerar costos directos, horas de desarrollo, personal especializado, pruebas, implementación, utilidad empresarial y obsolescencia funcional o económica.
El costo de crear un intangible no necesariamente equivale a su valor.
Supongamos que una empresa utiliza una marca propia para comercializar productos que generan ingresos anuales de $50.0 millones. Para mostrar la lógica esencial del método utilizaremos un ejemplo plano, sin crecimiento y con una vida útil económica de diez años.
| Variable | Supuesto |
|---|---|
| Ingresos atribuibles a la marca | $50.0 millones |
| Tasa de regalía | 4.0% |
| Crecimiento proyectado | 0% (simplificación ilustrativa) |
| Tasa fiscal | 30% |
| Tasa de descuento | 15.0% |
| Vida útil económica | 10 años |
El recorrido del cálculo sería el siguiente:
Primero calculamos el ahorro anual de regalías:
$50.0 millones × 4.0% = $2.0 millones anuales
Después de impuestos:
$2.0 millones × (1 − 30%) = $1.4 millones anuales
Para una anualidad de diez años descontada al 15%, el factor de valor presente es:
[1 − (1 + 15%)⁻¹⁰] / 15% ≈ 5.019
Por tanto:
$1.4 millones × 5.019 ≈ $7.03 millones
Bajo estos supuestos ilustrativos y deliberadamente simplificados, el valor estimado de la marca mediante el método de ahorro en regalías sería de aproximadamente $7.0 millones.
La tasa de regalía no se elige de manera aislada. Debe ser congruente con la fortaleza de la marca, la industria, la rentabilidad, el territorio, la exclusividad, los derechos transferidos y las referencias disponibles.
En una valuación real, los ingresos se proyectarían año por año de acuerdo con las expectativas del negocio. También se analizarían la permanencia de la tasa de regalía, la vida útil, los riesgos específicos y, cuando corresponda, el beneficio fiscal por amortización. Estos elementos se omiten aquí para mostrar con claridad la lógica esencial del método.
Una marca necesita productos o servicios, canales de distribución, personal, inventarios y capital de trabajo. Una relación con clientes necesita capacidad para atenderlos. Un software requiere infraestructura, mantenimiento y usuarios. Un know-how necesita documentación, personas y procesos que permitan aplicarlo.
Por ello, el objetivo no es atribuir al intangible todo el valor de la empresa, sino identificar la parte de los beneficios que razonablemente puede explicarse por su contribución.
En métodos como el exceso de flujos, los cargos por activos contributivos permiten reconocer que otros recursos también participan en la generación de los beneficios.
Si el valor total de una empresa ya fue estimado mediante Flujos de Caja Descontados, los flujos normalmente incorporan la contribución conjunta de activos tangibles, capital de trabajo, personal, marca, relaciones con clientes, tecnología, procesos y otros intangibles.
No sería correcto sumar automáticamente al valor de la empresa el valor individual de cada intangible. Tampoco deben atribuirse los mismos ingresos simultáneamente a la marca, la cartera de clientes, los contratos, el know-how y la tecnología.
Identificar varios activos no significa que cada uno pueda apropiarse de los mismos beneficios.
La duplicidad también puede aparecer cuando se reconoce el mismo riesgo en las proyecciones y en la tasa de descuento, o cuando el mismo flujo se incorpora en dos activos relacionados. La atribución exige consistencia entre métodos, supuestos y resultados.
Un título o registro acredita derechos, pero no demuestra por sí solo la existencia de beneficios económicos. Puede existir una marca registrada que no se utilice o que haya perdido relevancia.
Lo invertido en desarrollar un activo no necesariamente coincide con lo que vale. Un proyecto costoso puede no generar beneficios, mientras que un desarrollo eficiente puede producir un valor superior a su costo.
Una tasa observada debe revisarse según industria, territorio, exclusividad, duración, rentabilidad, derechos transmitidos y condiciones contractuales.
Conceptos como experiencia, prestigio, reputación o capacidad comercial requieren una definición concreta y evidencia que permita vincularlos con derechos o beneficios.
Ningún intangible debe proyectarse indefinidamente sin analizar obsolescencia, vencimientos, mercado, competencia y capacidad de renovación.
El intangible normalmente depende de otros activos para producir ingresos. Ignorar esas contribuciones puede sobreestimar su valor.
Puede ocurrir al valuar varios intangibles relacionados o al sumar sus valores al valor total de la empresa sin una conciliación adecuada.
La ausencia de contratos, registros, manuales, controles o evidencia de explotación puede limitar la transferibilidad, dificultar la identificación y aumentar el riesgo.
No. La valuación depende de supuestos sobre ingresos, permanencia de clientes, tasas de regalía, vida útil, crecimiento, márgenes, obsolescencia, riesgo y capacidad de transferencia.
El resultado debe interpretarse conforme al propósito, la fecha de valor y la información disponible. Una cifra con decimales no elimina la incertidumbre inherente a los beneficios futuros.
Sí. Un conocimiento, proceso, relación o signo distintivo puede generar beneficios económicos aun cuando su protección jurídica sea limitada.
Sin embargo, la falta de registro o documentación puede afectar el control, la exclusividad, la transferibilidad, la permanencia, la capacidad de defensa y el riesgo.
No. Puede existir un derecho legal que no se utiliza, no genera ingresos, perdió relevancia, es fácilmente sustituible, tiene poca vida económica o carece de mercado.
El registro acredita la existencia de un derecho. El valor depende de los beneficios económicos que ese derecho pueda producir.
Un intangible no vale por existir. Vale por los beneficios económicos que puede generar.
Su identificación, protección, vida útil, transferibilidad y relación con otros activos determinan cómo debe analizarse su valor.
Marcas, patentes, software, know-how, relaciones con clientes, contratos, licencias, concesiones, derechos de autor y otros activos no físicos que puedan identificarse y relacionarse con beneficios económicos.
El método de ahorro en regalías es uno de los más utilizados, aunque su aplicación depende de la información, el propósito, los derechos analizados y las características de la marca.
No. La marca es uno de los activos que contribuyen a la generación de beneficios. El valor de la empresa incluye la operación conjunta de activos tangibles, intangibles, capital de trabajo y capacidades organizacionales.
Sí, siempre que pueda identificarse, documentarse, utilizarse económicamente y analizarse su capacidad para generar beneficios. La falta de protección formal puede influir en el riesgo y en la transferibilidad.
No necesariamente. El costo puede ser una referencia, pero el valor también depende de su utilidad, obsolescencia, capacidad de generar beneficios, costo de sustitución y vida útil.
La valuación de un intangible comienza por entender qué activo existe, qué derechos lo delimitan y cómo contribuye a los beneficios de la empresa.
Después debe definirse el propósito del análisis, seleccionar el método apropiado, proyectar los beneficios atribuibles y reconocer los riesgos, la vida útil y la contribución de otros activos.
Una marca, un software, un contrato o un know-how no tienen valor únicamente porque estén registrados, hayan requerido inversión o sean importantes para la administración. Como vimos al distinguir la diferencia entre valor y precio, su valor depende de aquello que económicamente pueden producir y de la capacidad de la empresa para controlar, sostener y transferir esos beneficios.
Una valuación de activos intangibles requiere identificar qué derecho o recurso existe, cómo contribuye a los beneficios de la empresa y qué riesgos condicionan su explotación, permanencia y transferencia.
Lo intangible no es lo indefinido. Su valor también exige evidencia, método y criterio.
En TASARTE identificamos y analizamos los activos intangibles de una empresa para estimar su valor de acuerdo con sus beneficios económicos, riesgos, derechos y propósito de valuación.
Interpretamos valor, lo convertimos en claridad.